Una historia de cocina, familia y amor por el producto de verdad.
Mari Ollero creció entre cazuelas y mercados. Su madre le enseñó que cocinar bien no requiere ingredientes caros, sino tiempo, cariño y producto fresco. Esa filosofía es la que en 2019 la llevó a abrir las puertas del Espai Baronda en el Carrer de la Riba de Esplugues.
El nombre "Baronda" viene del catalán y evoca algo desordenado, bullicioso y lleno de vida. Exactamente como a ella le gusta que sea un restaurante: mesas llenas, conversaciones que se cruzan, risas y el olor a cocina que te recibe desde la puerta.
Cinco años después, Baronda es un referente en la zona. No por tener estrellas ni menciones en guías, sino porque sus clientes vuelven. Y eso, para Mari, es lo que importa.
Solo usamos lo que podemos trazar: sabemos de dónde viene cada ingrediente y en qué momento llega a tu plato.
La carrillera se cocina 8 horas. La crema catalana se prepara con antelación. La cocina buena no tiene atajos.
Si algo no está bien ese día, te lo decimos. Si una mesa se retrasa, avisamos. La honestidad construye confianza.
Compramos en el mercado local, trabajamos con proveedores del Baix Llobregat y devolvemos a la comunidad lo que la comunidad nos da.
El alma de Baronda. 20 años de cocina, siempre con producto fresco y recetas propias. Su caldo de pescado es un secreto bien guardado.
Pol lleva la sala con una naturalidad pasmosa. Recuerda el nombre de cada cliente y sabe exactamente qué vino recomendar con cada plato.
La responsable de los postres que hacen volver. Su crema catalana y su coulant de chocolate son los más pedidos de la carta.
La mejor forma de conocer Baronda es sentándote a la mesa, pidiendo unas tapas y dejándote llevar. Te esperamos.